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lunes, 12 de marzo de 2018



Alejandro Mario Fonseca
Hace ya casi una década que murió a los 92 años Giovanni Sartori. Fue un politólogo, especializado en el estudio comparativo de la política. Su obra es de las más destacadas de las ciencias sociales, contando con libros fundamentales como Partidos y Sistemas de PartidosLa política: lógica y método en las ciencias sociales y Teoría de la Democracia.
Visitó México varias veces, en 1996, la Universidad de Guadalajara le otorgó el Doctorado Honoris Causa a petición de un grupo de estudiantes del Departamento de Estudios Políticos y con motivo de sus valiosas aportaciones a la Ciencia Política. En 2007 le fue otorgado otro Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México.
A los científicos y artistas extranjeros México siempre les ha parecido un país exótico y la política no podía ser  la excepción. Sartori permaneció atento a nuestro país e incluso acuñó el concepto de “sistema de partido hegemónico” (con referencia al PRI). Cuando vino a México contribuyó de manera importante a la discusión sobre la reforma política y electoral.
Sartori es un clásico que se inscribió en una tradición liberal que hizo compatible el elitismo y la democracia. En la más pura tradición del análisis weberiano, vio en el voto, ese “instante de la igualdad”, un mecanismo que permitía seleccionar a los mejores, reclutar a los más competentes, premiar a los más talentosos. 
La sociedad teledirigida
El trabajo más importante de la última etapa de su vida fue, sin duda, su diatriba contra la televisión. The idiot box (la caja idiota), la pantalla, estaba transformando al ser humano a tal punto que ponía en riesgo su capacidad para ejercer su ciudadanía, sus obligaciones y sus derechos cívicos.
El Homo Videns era ya un ser incapaz de pensamiento abstracto. Sólo reaccionaba ante las imágenes. El argumento de Sartori era, naturalmente, una prolongación de su meditación sobre el régimen democrático. Sin reflexión no hay ciudadanía.
Sin ciudadanía no hay democracia. El ciudadano no es simplemente el agente que pone en marcha la maquinaria democrática con el botón del voto. Debe contar con la información crucial y aptitud para procesarla.
Subrayo estos últimos párrafos, porque son la clave del pensamiento crítico de Sartori sobre México. Estuvimos muchos años dominados por el ogro filantrópico (Paz), por una dictadura perfecta (Vargas Llosa) o por un partido hegemónico (Sartori); gracias a la ignorancia de nuestro pueblo.

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