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jueves, 8 de agosto de 2019

Alejandro Mario Fonseca

Ya pasaron más de cinco años, la escena sucedió en el café del portal de Cholula. Recién había tomado posesión la administración municipal de J. J. Espinosa. Había expectación, me dije, todo nuevo gobierno es susceptible de hacer las cosas bien, incluso de impulsar proyectos creativos, novedosos que beneficien verdaderamente a la ciudadanía.
Me encontré a Arturo Carranco tomando café, entonces aproveché para exponerle algunas viejas ideas. Él estaba en el flamante gobierno de J. J. Espinosa en calidad de regidor de hacienda; además había sido ya presidente municipal y gozaba de prestigio: me dije es un buen momento.
Así que le propuse platicar sobre dos viejos proyectos municipales, que estaba yo seguro, y lo sigo estando, serían de enorme beneficio medioambiental y comunitario: reciclar la basura para que el municipio pudiera contar con mayores recursos; e impulsar la instalación de calentadores solares en las casas habitación ofreciéndole facilidades a la ciudadanía.
Yo creo que no me expliqué bien o que no tuve el suficiente tiempo para argumentar correctamente mis ideas. El hecho es que sentí a Arturo muy escéptico y me desanimé. Quedamos de volver a platicar, pero yo no lo busqué ni él a mí. Me dije, ya veremos más adelante a ver qué hacen. No han hecho nada ni lo harán.
El futuro ya nos rebasó
El problema es global y le cuento esta anécdota local porque ahora que el imperio norteamericano vive una guerra ideológica entre el pasado y el futuro, es un buen momento para reflexionar, desde lo local sobre lo poco que estamos haciendo los mexicanos y lo mucho que nos falta por hacer.
El enfrentamiento entre republicanos y demócratas no es solamente entre un nacionalismo mal entendido y una incierta globalización. En el fondo se trata de una guerra entre la turbia propuesta de recuperar a la “grandiosa” potencia bélica que se impone y domina al mundo; y el proyecto de modernidad global basado en las energías renovables y en las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.
Y es que la enorme propuesta de la Tercera Revolución Industrial (TRI) ya está en curso en Europa y en los Estados Unidos. Mientras que los mexicanos, enfrascados en un jaloneo en pos de la democracia y en el combate a  la corrupción, en medio de la violencia y del debilitamiento de las instituciones de gobierno, no nos hemos dado cuenta. Y no es para menos, ¡vaya que estamos ante una verdadera encrucijada! Las noticias día con día así lo confirman.
Los 5 pilares de la Tercera Revolución Industrial (TRI)
Los cinco pilares sobre los que ya se está alzando la TRI son:
1.    la transición hacia las energías renovables;
2.    la transformación de los edificios y viviendas en micro centrales eléctricas que recojan y reaprovechen las energías renovables;
3.    el despliegue de la tecnología del hidrógeno y de otros sistemas de almacenaje energético;
4.    el uso de la tecnología de internet para transformar la red eléctrica en una interred de energía compartida; y
5.    la transición de la actual flota de transportes hacia vehículos de motor eléctrico con alimentación de red y/o con pilas de combustible.
*(Cfr. RifKin, Jeremy; La Tercera Revolución Industrial; Paidós; 2014).
A reserva de abundar en mis próximas entregas sobre este grandioso proyecto que ya está en curso en Europa, en China y, aunque a regañadientes, también en Estados Unidos, regreso a la crítica política desde lo local.
El peor enemigo de Morena es Morena
Donald Trump ni siquiera entiende de qué se trata. Representa el capitalismo salvaje, depredador y retrógrado en crisis. Se trata del típico rico inculto que está acostumbrado a hacer lo que se le da la gana y ahora quiere reelegirse como presidente.
Trump siempre, miente, no sabe nada, o las dos cosas. Dice que el calentamiento global es una patraña, evade el debate, provoca, amenaza. Con él están los petroleros, los fabricantes de armas, los dueños del sector inmobiliario, el gran capital financiero y una amplia franja de la clase media ignorante.
Sin embargo, muy probablemente se va a reelegir, su peor enemigo es él mismo: ha cometido muchos errores. Pero no importa paradójicamente eso lo fortalece. Y con AMLO, aunque no pretenda reelegirse, está pasando algo muy parecido.
Al parecer el futuro ya nos rebasó. Con relación a la Tercera Revolución Industrial el presidente y la mayoría de la nueva élite morenista no van a hacer nada, están más interesados en su nuevo estatus de poder y en sacarle el mejor provecho hasta donde se pueda.
Hay que apostarles a los gobiernos locales, municipales. Hay muchas cosas que se pueden hacer. ¿De verdad? Ya no estoy tan convencido. Cuándo Arriaga era candidato hablamos con él sobre los problemas ambientales que afectan a la comunidad cholulteca. A todo nos dijo que sí, pero no ha hecho nada, ni lo hará.
De la obsesión federal a la displicencia local
De Trump ya no es posible esperar nada nuevo: vive de una retórica fascistoide que le ha dado muy buenos resultados. ¿Para quién? Para él y sus palurdos que lo siguen ciegamente y para los empresarios de la contaminación y de la muerte: los petroleros y los pistoleros.
Ojalá y de verdad se reelija para que la crisis global, que ya está en ciernes, le estalle a él y no a los demócratas. A ver qué hace, tendrá que retirase con  la cola entre las patas. Además a los gringos ya no les quedaría de otra más que acepar el nuevo paradigma de la TRI.
En cuanto al gobierno de la 4 T de AMLO, debería de aprovechar el desmantelamiento de PEMEX como un área de oportunidad para invertir en energías limpias, renovables. Pero no lo va hacer, le gana la obsesión por las glorias del cardenismo: mira hacia el pasado, no hacia el futuro.
Del gobierno estatal de Barbosa no espero nada, su campaña y los pocos días que lleva gobernando muestran claramente que no va a ser otra cosa más que un mero remedo, chafa y hasta caricaturesco del gobierno federal.
Por último, ¿qué esperar del gobierno municipal de Arriaga? Sencillamente nada, ya demostró que carece de imaginación y de entereza, esa cualidad de la persona que afronta un problema o dificultad con serenidad y fortaleza. Todas sus promesas de campaña, simplemente ya se le olvidaron. A nosotros no.

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