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miércoles, 27 de noviembre de 2019


Alejandro Mario Fonseca
La noticia apareció en casi todos los medios, el Presidente AMLO  se equivocó, ¿fue una imprudencia? No lo creo, más bien se trató de un descuido semántico. Eventualmente comete este tipo de errores porque habla a bote pronto, improvisa, no prepara sus discursos.
Esta vez la noticia fue aprovechada por sus detractores para hacerlo ver como un político ignorante; algunos llegan incluso a tacharlo de que “ya chochea”, como me comentó un priista resentido.
Nada más alejado de la verdad. Por fortuna Alejandro Encinas no tardó en aclarar el desaguisado. El tema era la participación del Estado en los crímenes de Ayotzinapa:
La desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en septiembre de 2014, fue un crimen de Estado, confirmó el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez, declaración que contradice la afirmación que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Encinas, quien preside la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia en el Caso Ayotzinapa, creada por decreto presidencial, corrigió la plana a López Obrador quien ayer de gira en Tlapa de Comonfort, Guerrero, hizo referencia a la desaparición y homicidio del dirigente del Frente Popular de la Montaña, Arnulfo Cerón Soriano, y al caso Ayotzinapa.
Entrevistado al término de la ceremonia de inhumación de los restos de Valentín Campa, en la Rotonda de las Personas Ilustres, Encinas Rodríguez admitió que la desaparición de los estudiantes “es un crimen de Estado”, y que “a diferencia del pasado”, durante la administración de López Obrador se ha asumido “la obligación y el compromiso de esclarecer”. (Cfr. Proceso.com, 25/11/19).
Libertad Positiva
¿Qué fue lo que había declarado AMLO?
“Cuando se trata de crímenes de Estado, siempre se llega a la verdad si hay voluntad política de la autoridad; cuando son crímenes de Estado, entonces es muy difícil saber. Pero en el caso de Arnulfo y de los jóvenes de Ayotzinapa, no se puede hablar de crímenes de Estado, porque el presidente de la República no va a permitir ninguna injusticia o acto autoritario”, declaró durante su intervención en un acto con los pueblos mixteco, tlapaneco, amuzgo y náhuatl. (Cfr. Proceso.com, Op cit.)
Como usted puede notar, se trata de una declaración muy confusa, de un dislate que al salir de la boca del Presidente se presta para la más severa crítica. Sin embargo el hecho también sirve para valorar y reconocer su estilo de gobernar: es directo y sincero.
Para escribir esta nota repasé mis fichas sobre Teoría del Estado de los principales teóricos y me parece que el Presidente AMLO resulta muy fiel a las concepciones de John Locke.
Locke construyó su filosofía política sobre los derechos naturales de todos los hombres, como Hobbes, pero con una concepción diferente sobre el derecho natural.
Por derecho Hobbes entendía ausencia de obligaciones, una libertad para actuar como uno quisiera (libertad negativa). Locke consideró también la libertad individual, pero correlativa a las demás personas, ya que también poseían igual derecho (libertad positiva).

Un Estado para el bien común
Si Dios decide que los hombres no mueran, la consecuencia es que los hombres tienen la obligación de no matar a los demás hombres, y correspondientemente, cada hombre tiene el derecho de reclamar no ser asesinado.
Este es el derecho natural a la vida, la libertad y la propiedad. La sociedad política o el Estado tiene la obligación de proteger los derechos naturales.
Para Locke la rebeliones podían ser justificadas, el distinguía el origen del Estado de la autoridad de un gobierno. El Estado descansa sobre el contrato social, y el gobierno sobre su cargo. El gobierno es envestido de poder para que proteja el orden, la vida y la libertad, si no lo hace, pierde la obediencia de los ciudadanos y puede ser derribado.
Así, la mayoría de los estudiosos considera que Locke tuvo influencia en la Declaración de los Derechos de América (cambiando el tercer derecho natural de libertad, por propiedad).
La teoría política de Locke marca el nacimiento del liberalismo. Desde entonces, la función negativa del Estado es que puede entrometerse en la vida privada de los hombres.
Sin embargo, Locke no ofrece una definición acabada del Estado. Su concepto es muy general, aunque asociado al bien común: ...Estado...la comunidad independiente que los latinos llamaban civitas, que es la que mejor corresponde con nuestro vocablo inglés commonwealth.  Riqueza común (libertad positiva).
Pero a todo esto, ¿qué entiende nuestro Presidente AMLO por Estado? Todo indica que lo conceptualiza de manera restringida.

No al Estado autoritario
Los teóricos modernos de la política generalmente definen al Estado como una forma especial de organización: una asociación que existe deliberadamente como grupo social organizado.
Se distingue de otras formas de asociación por sus propósitos, por los métodos que emplea para llevar a cabo dichos propósitos, porque tiene límites territoriales, y por su soberanía.
Su primer propósito, es mantener el orden y la seguridad, lo que significa un sistema de leyes impuesto por la fuerza. La existencia de su jurisdicción está limitada a un área geográfica finita, dentro de la cual es soberano, esto es, tiene una autoridad plena y exclusiva.
En suma,  el término Estado se refiere a la organización política de la sociedad; y tiene dos acepciones: 1. Cuerpo entero de personas que están políticamente organizadas (acepción general); y 2. Instituciones de gobierno (es más específica, no comprende a todos los ciudadanos).
Para AMLO el Estado es el gobierno y él como Presidente de la República es el jefe del Estado. Su último dislate refleja urgencia por superar el autoritarismo acendrado de los gobiernos priistas y panistas.
Como ya dije, AMLO es un Presidente honesto y directo. Él asume su responsabilidad como jefe del Estado mexicano y sus políticas están supeditadas a los principios del bien común y de la no violencia.
Su estilo personal de gobernar le exige el contacto directo y permanente con “el pueblo” y eso lo lleva a cometer errores. Sin embargo no son graves. Los mexicanos también debemos aprender a respetarlo y entenderlo; también debemos colaborar con sus políticas: hacerlas nuestras.


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