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domingo, 12 de enero de 2020

Alejandro Mario Fonseca
Ya me dijo un amable lector (se llama José) que no me meta en temas en los cuáles no soy experto. Y como me lo dijo de buen modo, acepté su crítica. Sin embargo, tengo una contra crítica, que no se la expresé a él porque me quedé pensativo, reflexionando.
Sí, muchas veces me meto en temas que no son de mi especialidad. De ninguna manera estoy capacitado para decir la última palabra sobre eventos específicos con relación a las políticas de seguridad, economía, etcétera.
Pero sucede que fui educado en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM. Así que permítame usted hacer un paréntesis y abordar el núcleo duro de la educación preparatoria de la UNAM.
En la página de la Escuela Nacional de Educación Preparatoria podemos leer las siguientes misión y visión:
Brindar a sus alumnos una educación de calidad que les permita incorporarse con éxito a los estudios superiores y así aprovechar las oportunidades y enfrentar los retos del mundo actual, mediante la adquisición de una formación integral que les proporcione:
• Una amplia cultura, de aprecio por su entorno y la conservación y cuidado de sus valores.
• Una mentalidad analítica, dinámica y crítica que les permita ser conscientes de su realidad y comprometerse con la sociedad.
• La capacidad de obtener por sí mismos nuevos conocimientos, destrezas y habilidades, que les posibilite enfrentar los retos de la vida de manera positiva y responsable.
También es parte inherente de la misión de la ENP, realizar investigación educativa para desarrollar y aplicar nuevos métodos y técnicas avanzadas que eleven la calidad de los procesos de enseñanza y de aprendizaje.
Las propuestas de la Ilustración
Como usted puede ver la concepción original de la creación de la ENP apuntaba a la formación  de bachilleres con conocimientos universales básicos. Es decir, aquellos que ingresarían a la universidad, contarían con una base general de conocimientos que les permitiría interactuar con sus pares de otras disciplinas.
De lo que estoy hablando es de una de las claves del proyecto de la Ilustración que heredamos de los filósofos alemanes y franceses del siglo XVIII: Montesquieu, Voltaire y Rousseau y sobre todo Kant, además de muchos otros.
La Ilustración es un movimiento cultural, de liberación del espíritu humano, que se inicia en el Renacimiento, el cual transformó el pensamiento europeo del siglo XVIII, particularmente en Francia, basado en métodos racionales y experimentales.
Las características e ideas se resumen en: el desarrollo de la ciencia físico-matemática; el análisis y la interpretación de muchas de las creencias heredadas de la tradición o reveladas por los dogmas de la Iglesia; la idea de que la razón será el instrumento humano para guiar a la sociedad hacia el bienestar y la justicia.
Además, con relación a la consideración de que la naturaleza es una gran máquina concebida por Dios y regida por leyes establecidas por Él; el hombre no debe contrariarlas, sino tratar de descubrirlas mediante la razón.
En fin, las propuestas de igualdad: todos los hombres son iguales a la luz de la razón y tienen iguales derechos; de la lucha por la libertad, tanto en las cuestiones políticas como en las económicas, en las intelectuales y en las religiosas; y la de la moral laica: los hombres se rigen por normas morales no sólo porque Dios ordena observarlas, sino porque la razón exige el respeto de los derechos de los demás.
Sin embargo, no ha sido fácil porque uno de los mayores problemas de la modernización, no sólo en México sino en todo el mundo, es la súper especialización combinada con la ignorancia.
Modernidad un proyecto vigente
En nuestro país el primer proyecto de modernidad inspirado en el movimiento de la Ilustración del siglo XVIII fue el del Presidente Benito Juárez y vivió su primer ensayo práctico durante la República Restaurada entre 1867 t 1876.
Fracasó por qué México era un país hundido en la miseria como secuela de la rebelión de Independencia y de la anarquía que se vivió durante los primeros años de vida independiente. El porfiriato continuó con el proyecto modernizador pero lo acoto a la economía y al beneficio de unas cuanta familias.
Después del terremoto revolucionario las cosas empezaron a cambiar para bien. Sin embargo muy pronto la familia revolucionaria sentó sus reales y la segunda mitad del siglo XX no fue otra cosa más que una reedición del porfiriato.
Desde el gobierno de Miguel Alemán se inició un largo camino de corrupción, que desembocó en el neoliberalismo implantado por Carlos Salinas de Gortari. Se nos vino la corrupción desenfrenada y la reversión de los avances en bienestar social.
Los gobiernos panistas continuaron con el deterioro y la violencia de los grupos criminales cobijados desde los más altos niveles de los gobiernos en sus tres órdenes llevaron a México a una situación insostenible, en gran parte por ello Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia.
El de AMLO es el gobierno de la esperanza, de la fe en que un futuro mejor es posible. No todo está perdido, la modernidad todavía es viable para México. Las decisiones del Presidente en general han sido correctas.
Sin embargo muchos no lo ven así porque los correctivos son necesariamente lentos. Por ello es que los que trabajamos en el ámbito de la educación tenemos que colaborar con la Cuarta Transformación.
Urge una juventud bien educada, con conocimientos básicos integrales y universales, con capacidad de entender y comprender aquellos problemas que no necesariamente sean de su especialidad.
Tenemos que enfocarnos en una estrategiaeducativa que privilegie la intercomunicación entre todos los estratos sociales y económicos; y entre todo tipos de especialistas, ya sean científicos, técnicos administrativos y demás.
Atrás de todos los monstruos que nos acechan, están la ignorancia y la falta de comunicación: dos terribles hermanas siamesas que va ser difícil, pero no imposible derrotar.
Bibliografía: Jurgen Habermas; La modernidad un proyecto incompleto; Kairós; Barcelona; 1983.



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