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viernes, 9 de octubre de 2020

 

2021 el inicio de una nueva era de austeridad

Alejandro Mario Fonseca


El hedonismo es una teoría que establece el placer como fin y

fundamento de la vida. Las dos escuelas clásicas del hedonismo,

formuladas en la antigua Grecia, son la cirenaica y los epicúreos.

La escuela cirenaica planteaba que los deseos personales se debían

satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás.

Esta teoría fue expuesta por el grupo de los cirenaicos: “primero

mis dientes, luego mis parientes”.

La otra escuela es la de los epicúreos o hedonistas racionales,

seguidores del filósofo Epicuro de Samos, quien vivió

en Grecia entre 341 y 270 a. C. Es una doctrina que se ha

modificado o confundido a través de la historia, hasta el punto que

algunos lo toman a Epicuro como un libertino mientras que otros lo

consideraron un asceta.


¿Qué es el hedonismo?


Epicuro consideraba que la felicidad consiste en vivir en continuo

placer, porque muchas personas entienden el placer como algo que

excita los sentidos. Epicuro consideró que no todas las formas de

placer se refieren a lo anterior, pues lo que excita los sentidos son

los placeres sexuales.

Según él, existen otras formas de placer que se refieren a la

ausencia de dolor o de cualquier tipo de aflicción. También afirmó

que ningún placer es malo en sí, solo que los medios para buscarlo


pueden ser el inconveniente, el riesgo o el error. Algunas culturas lo

aceptan como parte del ser humano, sobre todo las orientales.

"Cuando decimos que el placer es el bien supremo de la vida, no

entendemos los placeres de los disolutos y los placeres sensuales,

como creen algunos que desconocen o no aceptan o interpretan

mal nuestra doctrina, sino el no tener dolor en el cuerpo ni

turbación en el alma." Bien lo pudo haber dicho el Buda ¿no le

parece?


Actualidad de Daniel Bell


Hace seis años, el 25 de enero del 2011 a la edad de 95 años murió

Daniel Bell. Fue un sociólogo y profesor emérito de la Universidad

de Harvard, miembro residente de la Academia Estadounidense de

las Artes y las Ciencias. Nació en Nueva York bajo el nombre de

Daniel Bolotsky, hijo de padres inmigrantes judíos.

En México lo conocimos gracias a Octavio Paz ya que fue uno de sus

principales colaboradores en la revista Vuelta. En la mejor tradición

weberiana se destacó por sus contribuciones al post

industrialismo.

Sus libros más influyentes son El fin de la ideología (1960), El

advenimiento de la sociedad posindustrial (1973) y Las

contradicciones culturales del capitalismo (1976).

El fin de la ideología y Las contradicciones culturales del

capitalismo aparecieron en los suplementos literarios de la

revista Times como dos de los 100 libros más importantes de la

segunda mitad del siglo XX.

El fin de la ideología fue muy influyente en lo que se denomina

como la idea de que tanto la historia y la ideología fueron reducidos


hasta lo insignificante debido a que “las políticas occidentales y el

capitalismo habían triunfado”.

Al igual que Octavio Paz, Bell fue atacado por críticos políticos de

izquierda y de derecha. Aseguraban que Bell había reemplazado su

sentido de la realidad con una teoría elegante y rebuscada,

argumentando que privilegiaba sus ideas más que la exactitud

histórica.

Del hedonismo al consumismo desenfrenado

En Las contradicciones culturales del capitalismo, confronta la

expansión del sistema de acuerdo con razones de máxima eficacia y

un desarrollo cultural que acentúa la gratificación personal y el

hedonismo, que son la respuesta reactiva a la vieja ética puritana

que acompañó el desarrollo de la burguesía.

El impulso hedonista liberado por la causa capitalista del interés

personal, base de toda actividad, relegó la ética comunitaria (que

ubica su origen en el puritanismo norteamericano) por un

argumento basado en el libre mercado, donde el deseo ilimitado y

no la necesidad es el motor desbocado del accionar social aunado

al impulso acentuado por el crédito.

La cultura que se desborda por la búsqueda de un hedonismo un

tanto egoísta es hasta nuestros días, el motor de la actividad

humana. Este es el origen de las contradicciones culturales del

capitalismo, según Bell, pues la motivación económica

desenfrenada por motivaciones culturales obedece a distintos

ámbitos, por un lado, el interés que debiera ser colectivo, mientras

que por otro prima el interés particular.

Con este rápido vistazo a la obra de Daniel Bell pretendo contribuir

a la comprensión del fenómeno Trump. Lo he estado intentando


desde distintos ángulos: el de su ignorancia y falta de experiencia

política; el de su enfermedad (narcicismo extremo o síndrome de

hubris), el de su condición de empresario depredador corrupto, etc.

Y es que también hay que dedicarle atención a la sociedad

norteamericana, a aquellos sectores que votaron por Trump. Y

mucho me temo que la obra de Daniel Bell resulta de enorme

actualidad: es el individualismo, el hedonismo mal entendido, el

consumismo desenfrenado el que, ante las promesas del gringo

loco, mueve a amplios sectores de la sociedad norteamericana.


La austeridad es inminente


El imperio norteamericano sigue vigente y el día de hoy se antoja

muy difícil que los palurdos se impongan. Nuevos factores como la

crisis financiera mundial, el monstruo del corona virus y la

consecuente parálisis económica nos sitúan en un escenario

inédito.

El mismísimo monstruo depredador que habita la Casa Blanca

acaba de doblar las manitas: contrajo el virus y tuvo que ser

hospitalizado. Y hasta donde sabemos logró sobrevivir, pero quedó

maltrecho.

Además, en esta modernidad mal entendida las imágenes son

determinantes, ahora sí, es muy probable que se imponga algo que

todos los seres humanos traemos en el núcleo duro de nuestro ser:

el instinto de sobrevivencia.

Así que la imagen del mayor depredador del mundo caminando

cabizbajo, usando un cubre bocas y alzando el dedo pulgar ante la

prensa lo dice todo. Se tuvo que tragar toda su fanfarronería, todas

sus mentiras y su prepotencia: el monstruo es vulnerable y ahora si

puede perder.


Sí, tenemos que ser optimistas. El optimismo, al igual que la

esperanza, es la doctrina y la disposición del espíritu que aguarda lo

mejor y lo más positivo de todo en psicología, ética y filosofía. Sin

embargo, la duda siempre queda, este 2020 ha sido un año terrible.

El 2021 será sin duda el año del inicio de la era de la austeridad

mundial qué bueno que los mexicanos ya llevamos camino andado.

Ya veremos.

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