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jueves, 15 de octubre de 2020


 México ¿saliendo del infierno?

Por  Alejandro Mario Fonseca


No me gusta la idea de que México, mi país, mi cuna, el lugar en

este mundo en el que todavía me siento más o menos bien, esté

siendo controlado por una mafia.

Se trataría de un esquema en el que un “diablo”, un “caco” post

moderno muy poderoso, tendría la “gracia” de ser el líder de otros

“cacos” muy inteligentes, pero también muy abusivos, que están

muy bien organizados y que nos tienen prácticamente boca abajo,

literalmente en la lona.

Me acuerdo muy bien de una editorial del diario La Jornada, que en

el 2006, más o menos, publicó un artículo que se llamaba “Capo de

tutti capi”: su autor era Eduardo Valle.

Valle fue miembro de la Juventud Comunista de México. Fundó,

junto a Heberto Castillo, el Partido Mexicano de los Trabajadores

(PMT), del que fue dirigente de 1975 a 1987. Fue diputado federal

entre 1985 y 1988, donde coordinó en 1987 la bancada del PMT.

Fue funcionario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En

2000, a invitación del entonces procurador general de la República,

Jorge Carpizo MacGregor, fue asesor en esa dependencia, donde

tuvo información ligada a los grupos del narcotráfico y sobre el

asesinato del candidato del PRI a la Presidencia, Luis Donaldo

Colosio. Por esta razón, tuvo que refugiarse en Estados Unidos,

donde vivió hasta el 4 de mayo del 2012.

Las mafias criminales son una creación del sistema


capitalista norteamericano


Eduardo Valle también desarrolló labores periodísticas. Fue

columnista en varios diarios del país. Presidió la Unión de

Periodistas Democráticos. Eventualmente escribió libros, entre ellos

Allende: cronología de la Unidad Popular; Escritos sobre el

movimiento del 68, y El segundo disparo, la narco democracia

mexicana.

“Capo di tutti capi” es una expresión en italiano para referirse al

jefe de jefes en las organizaciones criminales, primordialmente de

la mafia estadounidense de los italoamericanos en el siglo XX. En

aquél artículo de Eduardo Valle daba a entender que se trataba de

Carlos Salinas de Gortari.

Capos como Giuseppe Morello, Joe Masseria y Salvatore

Maranzano utilizaron el título con la intención de centralizar la

jefatura de la mafia. En 1931, Lucky Luciano creó la Comisión con el

objetivo de evitar guerras entre pandillas y familias criminales las

cuales eran frecuentes por la disputa de intereses y territorios. De

esta forma logró que las cinco familias de Nueva York y algunos

otros capos de los Estados Unidos llegaran a un entendimiento.

Luciano fue el más poderoso miembro de la Comisión de 1931 a

1946, fue sucedido por Frank Costello de 1946 a 1957, Vito

Genovese de 1957 a 1959 todos ellos pertenecientes a la familia

criminal Genovese, Joseph Bonanno de 1959 a 1962 quien era líder

de la familia criminal Bonanno, Carlo Gambino de 1962 a 1976, Paul

Castellano de 1976 a 1985 y John Gotti de 1985 a 1992, estos

últimos tres de la familia criminal Gambino.

En 1992, el jefe de la familia Genovese Vincent Gigante asumió el

poder hasta 1997. De 2000 a 2004, el jefe de la familia Bonanno

Joseph Massino fue reconocido como máximo jefe por cuatro de las

cinco familias.


La Divina Comedia


Siguiendo las aseveraciones y advertencias de nuestro Presidente

AMLO, Carlos Salinas de Gortari sería el “capo de tutti capi” que

está atrás de todo lo malo que sucede en nuestro país. El

expresidente Peña Nieto y muchos otros altos personajes, serían

miembros de su primer círculo de poder.

Y ¿cómo no pensar en un esquema tan “maquiavélico”, que digo

maquiavélico, más bien “demoniaco”, cuando observamos con

cuidado la cloaca que poco a poco va abriendo AMLO en lo que va

de su sexenio? Y digo demoniaco porque lo que hemos estado

presenciando son escenas dignas de una farsa demoniaca, tomadas

de la Divina Comedia de Dante Alighieri.

¿Farsa demoniaca? Pues claro que farsa demoniaca, o qué, ¿acaso

no están presentes todos los pecados capitales en los personajes

involucrados? A ver, ¿de qué se les acusa? La lujuria, la gula, la

avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia, han sido el pan de

cada día de las denuncias que aparecen en la prensa.

La idea de “la mafia en el poder” engranada a otras como la “farsa

electoral” nos llevan a pensar que en efecto México está

controlado por el “diablo”: me resisto a creerlo. Todo es

especulación, la verdad es que al ex presidente Salinas nadie le ha

probado nada, pero el sólo hecho de pensar en la posibilidad de

algo parecido, resulta escalofriante.

Lo que hemos tenido son líderes políticos ostentosos, irreflexivos,

presuntuosos en extremo, dados a los gestos y desprovistos de

profundidad, imaginaban que les basta sonreír para que el pueblo

se sintiera feliz. Debido a su mediocridad, resultaban

irresponsables, despilfarradores, abusivos y corruptos.


Difícil pero no imposible


Cuando los expresidentes aprobaban, desde la cámara legislativa,

impuestos que después provocaban quejas y desastres, lo hacían

para financiar planes de desarrollo engañoso o ficticio. Cuando

exigían impuestos aún más gravosos, lo hacían para pagar el precio

de sus errores, de sus abusos.

Casi un siglo de gobiernos del PRI gobierno (incluidos los dos

panistas) fueron suficientes para cambiar innumerables veces las

leyes impositivas: el peso mexicano cayó en el abismo de la

desvalorización. Una inflación endémica y sin precedentes sentó

sus reales en la economía mexicana.

Lo que ha sucedido es que hemos estado gobernados por políticos

mediocres, sin ética y sin moral. Pero en México, aun cuando hoy

los principales líderes cuentan con probidad intelectual, la herencia

es perniciosa. AMLO hace lo que puede, la derecha lo está

bloqueando con todo.

Paradójicamente la 4 T de AMLO en combinación con el desastre

económico heredado y profundizado por la crisis de la pandemia

mundial de covid-19, se presenta como una oportunidad histórica

para corregir el rumbo y acabar con la famosa “mafia en el poder”.

¿Será posible que la actual pandemia del covid-19 conduzca a

nueva normalidad que, en México y en el mundo, lleve al poder a

políticos responsables, estadistas, con la suficiente capacidad para

hacerse respetar y enderezar nuestras instituciones para corregir el

rumbo?

Ya lo veremos, por lo pronto sigamos cuidándonos y

dispongámonos para vivir una fiestas de muertos, navideñas y de

fin de año, inusuales, recluidos en nuestros hogares. Pero eso sí,

con mucha fe en que un futuro mejor es posible.

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