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sábado, 28 de noviembre de 2020


 Marihuana legal ¿Qué sigue?

Alejandro Mario Fonseca


Hace exactamente 5 años, el 8 de noviembre de 2015, inició un

debate nacional sobre la legalización del consumo de marihuana.

En ese entonces hablar de legalizar drogas, en México, todavía era

muy delicado.

Escribí un par de artículos en los que quise contribuir, no nada más

a la despenalización de esa droga, sino al inicio de lo que debería

ser una política pública seria sobe el combate al narcotráfico.

Pero el debate debería ser mucho más amplio, porque los seres

humanos, y aquí estoy hablando globalmente, consumimos muchas

cosas que nos hacen daño y para remediarlo, consumimos muchas

otras que nos rematan.

A ver a ver, ¿cómo está eso? Pues sí, esa es la verdad de fondo. La

vida “moderna”, el industrialismo, nos esta intoxicando. Sin darnos

cuenta cabalmente, consumimos chatarra, basura, azúcares, grasas

y demás porquerías que poco a poco nos enferman. ¿Qué no? Ahí

están las estadísticas de las víctimas por la pandemia de covid-19.

El problema es mucho más profundo de lo que parece. Por fortuna

algunos ya se dieron cuenta y están empezando a combatir el

consumo desenfrenado de comida industrializada. Pero ese es otro

tema que he tratado ya con anterioridad.

Centrémonos en el debate sobre la marihuana. El debate es sano,

muy sano. Yo creo que es uno de los aspectos de nuestra triste

democracia que vale la pena rescatar. Hoy podemos decir

públicamente cosas que antes eran un verdadero tabú.


¿Una juventud condenada?


Por ejemplo, estar de acuerdo en que se legalice el consumo de la

marihuana. Y es que con los tabúes, al ser prohibiciones “sagradas”

ligadas a las religiones, nadie se quiere meter: puede caer sobre

uno algún tipo de maldición.

La falta de información y sobre todo el chisme, son muy peligrosos;

y casi siempre la ignorancia y el fanatismo conducen a la violencia.

Y para no caer en la peor de las maldiciones, o sea la violencia física

o verbal, pues debatamos abiertamente el tema.

Si, está bien, sin embargo hay que establecer algunas reglas para

que el debate sea sano y sobre todo constructivo. La primera es

que hay que decir siempre la verdad. Y para decir la verdad, hay

que informarse, estudiar un poquito sobre el tema, si no mejor ni

meterse.

Debatir de oídas, a base de chismes no sirve de nada. La segunda

regla es que esa verdad que vas a defender en el debate, sea útil. Si

no, mejor ni la digas. Y la tercera es que hay que decirla de buen

modo, respetuosamente, con argumentos, sin groserías.

Y en el tema del consumo de drogas, la gran verdad, que todavía

muy pocos nos atrevemos a defender, es que en nuestro país, con

el neoliberalismo, el PRI gobierno (incluidos sus invitados

ocasionales del PAN y del PRD) cambió su política de fomento al

empleo por la del fomento al consumo de drogas.

Y es que hoy nuestra juventud, a pesar de los esfuerzos de la 4 T de

AMLO, ya no encuentra trabajo fácilmente, pero que tal el alcohol

y la marihuana, por hablar de las drogas baratas y por lo tanto

populares.


Y no, defender la legalización del consumo de la marihuana, no

significa promoverla, ni necesariamente significa que yo la

consuma.


Controlar el consumo


Es más, quiero ser de los primeros en advertir de las serias

consecuencias sobre los daños a la salud que provoca. Es cosa de

investigar, de informarse un poquito.

Aunque el riesgo de adicción a la marihuana es menor que la del

alcohol, la marihuana induce muerte neuronal, y esto es

proporcional a la concentración y el tiempo de exposición. Además,

disminuye la memoria, el aprendizaje y la atención; interfiere

también en el proceso para atender señales de emergencia por

parte de la corteza cerebral, y esto es un fenómeno irreversible.

Usted, amable lector, puede conseguir bastante información seria,

científica, sobre el tema. Le recomiendo los trabajos que han

realizando en el Laboratorio de Neurobiología del Instituto Nacional

de Psiquiatría.

Por otro lado, la legalización del consumo de marihuana es un claro

ejemplo de que el Derecho puede ser factor de evolución social. La

legalidad puede engendrar efectividad: el hipotético prestigio del

Derecho y la comodidad, el mimetismo y la rutina operan a favor

del cumplimiento del Derecho.

Pero lo más importante, es que legalizar ciertas prácticas

perniciosas y peligrosas, como el consumo de drogas, permitirá

para la sociedad mexicana en su conjunto, sino su erradicación, por

lo menos su control. Y esto último es lo que menos quieren los

capos del narcotráfico y los malos políticos involucrados.


La marihuana es una droga “suave” y es popular. Es barata y

levemente adictiva. Pero también es la puerta de entrada al

consumo de las drogas duras, más peligrosas, caras y sumamente

adictivas. Por ello es que el tema no es tan sencillo.


¿Qué sigue?


En México la marihuana llegó en los años 60. Muy pronto se

convirtió en la droga más popular en nuestro país. No tengo a la

mano estadísticas actualizadas de su consumo, pero no debe ser

muy alto (tal vez de un 15 %) comparado con los Estados Unidos.

Su legalización no tiene porqué escandalizarnos, se trata de una

buena noticia. Los adictos no son delincuentes, son en todo caso

enfermos. Así que atender a los consumidores es la solución.

Si, el camino de la legalización ya empezó, lo que sigue es su

regulación y la atención a los adictos compulsivos. Lo deseable sería

que desde los centros de salud, desde los DIF municipales y

delegacionales se desplegara una campaña paralela de orientación

y atención para la juventud.

¡Enhorabuena! Al parecer el combate al narcotráfico en serio ya

empezó. Pero ¿qué hacer? Ya más en lo específico lo deseable es

que las autoridades de la 4 T de AMLO ofrecieran a los

consumidores y a los distribuidores hormiga (la tropa que trabaja

para los narcos de alto nivel y que está en el negocio por

necesidad), alternativas de reivindicación.

La reivindicación es el proceso en el que se reclama un bien u

objeto a una persona, del cual ha sido privado. Nuestra sociedad,

especialmente un sector importante de nuestra juventud, ha sido

despojada de una vida saludable, productiva y feliz.


Con la legalización de la marihuana no se resuelve nada, lo que

sigue es lo importante: implementar políticas públicas de rescate a

todos los involucrados, enfermos y pequeños distribuidores.

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