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lunes, 9 de noviembre de 2020


 ¿Por qué no se reeligió Trump?


Por: Alejandro Mario Fonseca


Todos hemos escuchado la frase “la información es poder”. Y valla

que lo es. Pensemos en dos ejemplos que estamos viviendo

globalmente. La educación a distancia obligada por la pandemia de

covid-19; y las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

Pero antes profundicemos un poco en el concepto. Un experto,

Daniel Pérez Aguilar, nos regala algunas claves. Nos dice: yo creo

que es muy cierto (siempre que sepamos usarla adecuadamente) y

mucho más en el mundo empresarial, ya que la información es uno

de los activos fundamentales de las organizaciones, es por esto que

debemos tener mecanismos para tratarla y sacarles el mayor

provecho.

Su enfoque es empresarial, nos habla de Business Intelligene,

un conjunto de herramientas y servicios que permiten a los

usuarios acceder y analizar de manera rápida y sencilla, a la

información para la toma de decisiones a

nivel operativo, táctico y estratégico. Y la desglosa en:

Dato: elemento constitutivo del conocimiento. Comprende hechos,

representaciones o los mecanismos por los cuales nos es posible

medir e identificar algún aspecto de nuestro mundo, pero que por

sí sólo no aporta valor ya que no es interpretable.

Información: es una interpretación de los datos basada en un

cambio de las condiciones y en el paso del tiempo,

incluye patrones, relaciones y significado a los datos.

Conocimiento: es la información organizada dentro de un marco

conceptual (visión del mundo, un concepto, un principio, una teoría


o cualquier otra base de la necesaria abstracción conceptual que

nos permite comprender nuestro entorno, mejorar la capacidad

para resolver problemas y tomar decisiones).

Información y conocimiento


El conocimiento trata del ámbito de la comprensión según la cual

actúan los individuos. Se tiene como fenómeno especial que si bien

la información puede llegar a ser abundante y agobiante, el

conocimiento es escaso, ya que éste llega teniendo como base a

la experiencia. (Cfr. PublicaTIC.com, 4 diciembre, 2015, Daniel

Alexis Pérez Aguilar).

Y en este último párrafo está la clave: no se trata de que la

información sea abundante, sino de que sea verídica y de que esté

organizada de acuerdo a determinados fines. E insisto en la clave:

dentro de un marco conceptual, o visión del mundo y de la vida.

Sí, estamos entonces en un terreno, aparentemente difícil, que no

hay que eludir, sino explicar. Se trata de la famosa propuesta de la

filosofía alemana de la segunda mitad del siglo XVIII: el concepto de

Weltanschauung.

Visión del mundo y de la vida o cosmovisión es la traducción

 del término alemán Weltanschauung. Se trata de una imagen

general de la existencia, que una determinada sociedad se forma en

una época determinada.

Y todavía más, una Weltanschauung suele estar compuesta por

 percepciones, conceptuaciones y valoraciones sobre dicho

entorno. A partir de las acciones, las personas o sociedades

interpretan su propia naturaleza y la de todo lo existente, y definen

las nociones comunes que aplican a los diversos campos de la vida,


desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral

o la filosofía.


La ignorancia


En suma, se trata de la manera en que una sociedad o persona

percibe el mundo y lo interpreta. Entonces el concepto resulta

importantísimo para abordar el problema de la información y su

relación con el poder. Obviamente el enemigo número uno de una

Weltanschaung moderna es la ignorancia.

Ahora que el psicópata que todavía habita la Casa Blanca de los

Estados Unidos perdió su reelección, conviene reflexionar sobre las

causas. Sí, definitivamente fue por sus errores, por su ignorancia

política, pero también porque el pueblo norteamericano no es lo

suficientemente ignorante como para volver a votar por él.

Usted me dirá, bueno lo que pasa ya pasó hace cuatro años cuando

ganó por un estrecho margen, igual ahora perdió. Sí, pero lo que

está en el fondo es el terrible desequilibrio de la sociedad

norteamericana: la buena educación, la de excelencia es elitista.

Al igual que hace cuatro años, volví a escuchar a comentaristas y

amigos que aseguraban que no iba a pasar nada, ya que “al fin y al

cabo los dos candidatos son gringos y cualquiera que ganase sería

prácticamente lo mismo”.

Lo que denota esta postura es un profundo desconocimiento de lo

que es la sociedad norteamericana y de cómo opera su clase

política: en suma, lo que denota es ignorancia.

El concepto de ignorancia significa carencia general o parcial de

conocimientos científicos, de letras (literatura) y de información.

También puede utilizarse como sinónimo de añoranza. El que me


interesa aquí es el concepto que le dio significado al gobierno de

Trump.

La ignorancia así entendida sería la piedra de toque, que en gran

medida nos explica las grandes calamidades del mundo que nos

tocó vivir. Una sociedad ignorante es el mejor caldo de cultivo para

gobiernos demagogos, corruptos y abusivos.


La ignorancia entendida como debilidad:


incompetencia, incultura


Pero si además de un pueblo ignorante, sus gobernantes también lo

son, el resultado es explosivo y cualquier cosa puede suceder. Nada

más hay que ver cómo está nuestro país. El problema de los

Estados Unidos y del mundo fue que tuvimos durante cuatro años

un ignorante con el máximo poder bélico global.

No quiero ponerme también tremendista. Por fortuna estamos

viviendo la era de las tecnologías de la información y la

comunicación. Hoy en día todo se sabe, “la gran cloaca está

abierta”. Sí, pero la tecnología es tan sólo un instrumento y

también es cierto que muchos la usan para mentir, engañar y

manipular.

Hay que recordar aquello que aprendimos en familia o en la Iglesia:

¡ninguno debe aprovecharse de la ignorancia ajena! Y ahí está la

clave, Joe Biden y Donald Trump no son lo mismo, tampoco lo son

sus electores, sus votantes.

Por el primero votaron los estudiantes, los profesionistas y las

clases medias trabajadoras que además de contar con solvencia

intelectual, tienen una aceptable formación ética. Saben de

historia, saben de derechos humanos y entendían cabalmente la

disyuntiva. La República Imperial es más que un pueblo ignorante.

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