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viernes, 4 de diciembre de 2020



De tentaciones y otras cosas   

Por Alejandro Mario Fonseca

A mí querida sobrina Larisa


Resulta que regalé uno de mis tesoros, el libro El jardín de la
tentación (Plantas que curan, plantas que matan y plantas que
enamoran). Se trata de un hermoso texto escrito por un periodista
británico, David C. Stuart, que actualmente se dedica a la botánica.
Todavía se puede conseguir esta encantadora obra publicada por
Océano en el 2007. Se trata de una edición de lujo, que extraño
mucho y que voy a volver a comprar, se lo regalé a una sobrina muy
querida (Larisa) hace no mucho. El libro está excelentemente
ilustrado a todo color, vaya, se trata de una verdadera joya.
Con relación a esto recuerdo El Paraíso Terrenal con la Caída de
Adán y Eva, que es una pintura de 1617 realizada por Peter Paul
Rubens y Jean Brueghel el Viejo. Está albergada en el museo La
casa de Mauricio, en los Países Bajos. La pintura describe el
momento justo antes del consumo de la fruta prohibida y la caída
de hombre.


Adán y Eva se representan debajo del árbol del conocimiento del
bien y del mal, donde crecen varias frutas. En el lado opuesto está
el árbol de la vida, también cargado con fruta. La escena es una
referencia al Génesis 2:8–14. Un mono, que muerde una manzana a
la izquierda, simboliza el pecado.
Es una obra cargada de simbolismo, en la analogía, el mono
próximo a Adán es un ser impetuoso que no puede resistir la
tentación, mientras que el gato cercano al pie de Eva representa la astucia, la crueldad.​ En el simbolismo cristiano, varios racimos de
uva en el follaje detrás de Adán y Eva representan la muerte de
Cristo en la cruz, así como el vino representa su sangre.
¿Por qué Dios nos hace sufrir?

Conviene también recordar un hermoso texto, El paraíso perdido,
un poema narrativo de John Milton (1608-1674), publicado
en 1667, considerado un clásico de la literatura inglesa que ha dado
origen a un tópico literario muy difundido en la literatura universal.
También, en mi pequeño tesoro cuento con una edición de lujo,
ilustrada por Gustavo Doré, un excelente resumen editado por
Edimat Libros. El original es inmenso, está dividido en doce libros y
sobrepasa los 10 000 versos escritos sin rima.
El poema es una epopeya acerca del tema bíblico de la caída de
Adán y Eva. Trata, fundamentalmente, sobre el problema del mal y
el sufrimiento en el sentido de responder a la pregunta de por qué
un Dios bueno y todopoderoso decide permitirlos cuando le sería
fácil evitarlos. (Cfr. Wikipedia.com)
Milton comienza expresando el fin de “justificar los caminos de
Dios” respondiendo a través de una descripción psicológica de los
principales protagonistas del poema: Dios, Adán, Eva y el Diablo,
cuyas actitudes acaban por revelar el mensaje esperanzador que se
esconde tras la pérdida del paraíso original. En el poema, el cielo y
el infierno representan estados de ánimo antes que espacios
físicos.


La obra comienza en el infierno (descrito mediante referencias a la
permanente insatisfacción y desesperación de sus habitantes),
desde donde Satanás (definido por el sufrimiento) decide vengarse de Dios de forma indirecta, esto es, a través de los seres recién
creados que viven en un estado de felicidad permanente.

Pero más allá de la fruta diabólica y el consecuente castigo divino; y
del sufrimiento al que nos condena un Dios todopoderoso,
desechando la opción de impedir el sufrimiento creando seres
perfectos, a su verdadera imagen y semejanza; regresemos a lo que
nos regala la Madre Tierra: El jardín de la Tentación.
El jardín de la tentación

A lo largo del tiempo el hombre ha buscado plantas por todo el
mundo con fines diversos: curar enfermedades, aliviar la mente,
suscitar amor, provocar sueños curiosos...


El periodista y botánico David C. Stuart cuenta la historia de esa
larga e inquietante búsqueda, y de cómo el mundo de las plantas y
el humano se han influido recíprocamente.
Pero ésta no es sólo una historia de bálsamos calmantes y curas
heroicas; muchas plantas tienen un lado oscuro que equilibra la luz.
La mayoría de las que configuran este jardín de la tentación son
poderosas y sus efectos son de doble filo, tanto pueden sanar o
aliviar como matar o esclavizar al hombre.
Stuart nos regala numerosas historias asombrosas de cómo el
hombre ha ido cayendo a lo largo del tiempo en un mundo de
tentaciones: poder, seducción, dinero... En efecto la búsqueda de
nuevas plantas ha provocado guerras, contribuido a establecer
rutas comerciales internacionales pero también ha engendrado
fortunas y nuevos amores.

Si aquí en México, otrora tierra de hermosos jardines y abundante
agua, ya no podemos disfrutar de la enorme diversidad de plantas
que en tiempos de la Colonia fueron tan apreciadas por los
europeos, por lo menos dediquémosles un poco de atención y
estudio.

En busca de la felicidad

Ahora que en nuestro país se acaba de legalizar el “uso lúdico de la
marihuana”, conviene leer este texto que de manera amena nos
instruye sobre el origen de la cannabis y de otras plantas similares.
La cannabis​ es una droga depresora del sistema nervioso. Contiene
dentro de sus compuestos la molécula de THC, la cual es el
componente psicoactivo o psicotrópico de la planta de la cannabis,
utilizada popularmente con fines recreativos y medicinales.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, se trata de
la sustancia ilícita más utilizada en el mundo. La regulación legal del
cannabis es diferente en cada país, y existen tanto detractores
como defensores de su despenalización.


Esta planta y muchas otras (el peyote, que consumen todavía los
huicholes, es una de las más famosas) de las que nos habla el libro,
están siendo estudiadas por farmacólogos que opinan que sus
sustancias activas pueden desempañar algún papel importante en
el desarrollo de nuevos fármacos psicoterapéuticos.
Este artículo muy bien pudo haberse llamado En busca de la
felicidad, pero quise destacar la intención original que le da el autor
en que me estoy apoyando. Y es que eso que llamamos felicidad es
lo que buscamos todos, incluso los drogadictos y hasta los que se
ahorcan.

¡Qué feliz sería si fuese feliz! Nos dice Woody Allen en una de sus
más célebres y jocosas expresiones. Pero ¿qué es la felicidad?

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