A pocos días de haber iniciado el 2026, los consumidores ya resienten incrementos significativos en productos de consumo cotidiano, particularmente en la llamada comida chatarra, bebidas azucaradas y, de manera más notable, en los cigarros, cuyo aumento supera el 20 por ciento en algunos casos.
De acuerdo con reportes de comerciantes y consumidores, el precio de la cajetilla de cigarros, que hasta finales de 2025 se vendía en 80 pesos, pasó a costar 96 pesos, mientras que algunas marcas alcanzaron precios de hasta 106 pesos, lo que representa uno de los aumentos más altos registrados en este inicio de año.
Impacto en bebidas y alimentos ultraprocesados
El incremento no se limitó al tabaco. Productos considerados de alto contenido calórico, como botanas y refrescos, también registraron ajustes al alza. En el caso de refrescos de la marca Coca-Cola, se habla de un aumento aproximado de 5 pesos en diversos tamaños y presentaciones, situación que ha comenzado a reflejarse en tiendas de conveniencia y pequeños comercios.
Impuestos y costos, entre los factores
Especialistas señalan que estos aumentos están relacionados con ajustes fiscales, principalmente en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), así como con el encarecimiento de insumos, transporte y distribución. En el caso del tabaco, los incrementos responden también a políticas de salud pública que buscan desincentivar su consumo.
Golpe al bolsillo familiar
Para miles de familias, estos ajustes representan un impacto directo en el gasto diario, especialmente en sectores donde el consumo de estos productos forma parte de los hábitos cotidianos. Comerciantes advierten que el alza podría traducirse en una caída en las ventas, ante un consumidor cada vez más cauteloso.
Perspectiva para los próximos meses
Analistas no descartan que otros productos experimenten ajustes similares durante los primeros meses del año, en un contexto de inflación persistente y revisión de políticas fiscales.
Mientras tanto, consumidores ya enfrentan un 2026 que, en materia de precios, arrancó con fuerza, generando preocupación por el poder adquisitivo y la estabilidad del gasto familiar.
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