 |
| foto y redacción: Juan Carlos Corona Perez |
Huejotzingo, Pue.— Considerado uno de los carnavales más tradicionales y representativos del país, el Carnaval de Huejotzingo destaca por su profunda carga histórica, cultural y simbólica, así como por la participación activa de miles de danzantes que año con año mantienen viva una tradición con más de siglo y medio de antigüedad.
De acuerdo con registros históricos, el carnaval tuvo su origen en 1868, apenas seis años después de la Batalla del 5 de Mayo de 1862, acontecimiento que marcó la identidad del estado de Puebla y del país. Desde entonces, la festividad se convirtió en una forma de memoria colectiva, al recrear la victoria del ejército mexicano sobre las tropas francesas.
Durante el carnaval, los participantes, organizados en “batallones”, representan a los distintos bandos del conflicto, utilizando trajes que evocan elementos militares de la época, así como máscaras y vestuarios coloridos que se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles de esta celebración. El uso de la pólvora, la música y las marchas refuerzan el carácter histórico y ritual del evento.
Además de la conmemoración bélica, el Carnaval de Huejotzingo incorpora elementos de la evangelización en la Nueva España, al escenificar el primer matrimonio católico indígena, una representación que simboliza el encuentro entre las culturas prehispánicas y el mundo colonial, integrando creencias, tradiciones y expresiones artísticas de ambos contextos.
La festividad también conserva un fuerte vínculo con los rituales ancestrales prehispánicos, relacionados con la petición de buenas cosechas, fertilidad y prosperidad. Estos elementos reflejan la dualidad entre lo sagrado y lo profano, característica fundamental del carnaval, donde la celebración popular se entrelaza con el simbolismo espiritual.
Hoy en día, el Carnaval de Huejotzingo es una explosión de color, música y pólvora que no solo atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales, sino que reafirma su importancia como una de las tradiciones culturales más emblemáticas de México, preservando la identidad y la historia de un pueblo a través de generaciones.
Leyenda de Agustín Lorenzo y la hija del Corregidor
El rapto: El bandido Agustín Lorenzo, representando al pueblo, roba a la hija del Corregidor (la autoridad colonial) para casarse con ella en secreto, un acto de rebeldía.
La persecución: Se simula una persecución por parte de los soldados del Corregidor, acompañada de música y disparos de mosquetes.
La boda: Un sacerdote casa a la pareja, recreando el primer matrimonio indígena bajo el rito católico en la región.
La quema: La historia culmina con la quema de una choza, que simboliza el fin de la pareja y, a la vez, las guerras de México, según algunas interpretaciones.
Publicaciones Relacionadas